"Caída en picado" (Black Mirror, 3x01)

   Black Mirror es, sin duda, una serie con un trasfondo filosófico prácticamente ilimitado. Cada uno de los capítulos, de una forma u otra, contienen una crítica hacia la sociedad moderna en la que vivimos hoy en día, tocando cada uno de sus ámbitos y dirigiéndose a sectores públicos muy variados. No obstante, hay episodios con un mensaje mucho más impactante que otros.

   Personalmente, creo que Caída en picado es uno de los episodios más profundos, pero uno de los más simples a su vez. Quizás me llama tanto la atención ya que, a pesar de estar protagonizado por adultos, es un posible futuro para nosotros, los adolescentes. Se trata de una sociedad distópica en la que un perfil bien valorado en las redes sociales iguala un buen estatus social, es decir, la vida de una persona se basa en los juicios y valoraciones de las personas que la rodean, tanto conocidas como desconocidas. Siempre estás siendo puntuado por los demás, y viceversa. Tu media no solo condicionará tu vida social, sino también oportunidades de empleo,  tratamientos médicos, etc. En definitiva, el vivir una vida idílica o una auténtica pesadilla.

   Esta realidad puede parecer muy lejana, pero basta con mirar las aplicaciones que usamos diariamente para darnos cuenta de que no: cuando una persona es más ‘guay’ por tener más seguidores en Instagram que tú o cuando todos parecen vivir experiencias inolvidables mientras estás tirado en el sillón viendo sus ‘stories’.
   Es evidente que las redes sociales cuentan con muchas ventajas, pero cuando se convierten en adicción es necesario distinguir entre lo que es real y lo que es apariencia.


SPOILER ALERT!

   Aunque todos parecen tener una vida totalmente satisfactoria y plena, solo aparentan hacerlo. Lacie, protagonista del episodio, siempre ha sido la chica perfecta y, por tanto, nunca ha recibido una mala valoración. Es una esclava de la apariencia hasta que su obsesión y dependencia de aprobación social se convierte en frustración. Incluso cuando la meten en la cárcel se siente más libre que estando fuera de ella, fuera del alcance de la mirada y valoración constante de la sociedad.

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